Empresas en retroceso, fábricas que bajan persianas y miles de empleos en riesgo
La industria textil argentina atraviesa una crisis profunda que combina caída del consumo interno, desplome de la producción, cierre de fábricas y pérdida sostenida de empleo.
En distintos puntos del país, el escenario se repite: empresas en dificultades, trabajadores despedidos y conflictos laborales en aumento.
Uno de los casos más recientes es el cierre de la fábrica “La Texto Fabril” en Alta Gracia, donde más de 30 trabajadores quedaron sin empleo y denuncian el pago incompleto de sus indemnizaciones. La empresa, con casi 80 años de historia, se suma a una lista creciente de firmas que no logran sostener su actividad.
También se registró el cierre de la histórica empresa Blanco Nieve en Tierra del Fuego, tras más de tres décadas de funcionamiento, reflejando la gravedad del momento que atraviesa el entramado productivo.
Ventas en caída y producción paralizada
Los datos del sector confirman el deterioro. Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el 63% de las empresas reportó caídas en su actividad entre enero y febrero, con una baja de ventas del 8,4%.
Por su parte, la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) estimó una caída interanual del 25,7%, mientras que el uso de la capacidad instalada se encuentra en niveles críticos.
De acuerdo con el INDEC, en enero el sector operó apenas al 23,7% de su capacidad, lo que implica que la mayoría de las máquinas permanecen detenidas. En términos concretos, siete de cada diez equipos no están en funcionamiento.
Consumo en retroceso y presión de importaciones
El principal factor detrás del deterioro es la caída del consumo interno, que redujo significativamente la demanda de indumentaria y productos textiles.
A esto se suma el impacto de la apertura de importaciones, que incrementa la competencia con productos extranjeros y complica aún más a la producción nacional.
Desde el sindicalismo, las críticas apuntan directamente al gobierno de Javier Milei. Hugo Benítez, titular de la Asociación Obrera Textil (AOT), advirtió que “la apertura indiscriminada de las importaciones es un certificado de muerte para la producción y el trabajo nacional”.

Un sector al límite
Con fábricas que operan al mínimo, empresas que cierran y trabajadores que pierden su empleo, la industria textil enfrenta uno de sus momentos más delicados.
El panorama plantea interrogantes sobre el futuro del sector: sin una recuperación del consumo y sin políticas que sostengan la producción local, la crisis podría profundizarse y dejar un impacto aún mayor en el empleo y el entramado industrial argentino.

